domingo, 9 de mayo de 2010

¿cómo percibo mi docencia?

Mi profesión de origen es la carrera de Química Farmacéutica Biológica que cursé entre 1989 y 1995, y aunque no es una formación para ser maestros, me da un perfil amplio de desempeño docente en mi plantel.
¿Cuándo, cómo y por qué me inicié como maestro? Pues mis padres fueron maestros del nivel medio superior y mi madre cuando se jubiló me dejó ese patrimonio de algunas horas como docente, hace 4 años. Ya contaba con la experiencia docente a nivel superior desde el año 2001 en que he impartido varias materias como Farmacología, Bioquímica, Fisiología, Biofarmacia, Toxicología, Seminario de Tesis, o Metodología de la investigación a alumnos de van a la mitad de la carrera en adelante, así que dar clase no fue algo nuevo. Realizar actividad docente desde el año 2001 fue un requisito del doctorado en Psicología que estudié en la UNAM. Además mi profesión de investigadora requiere que practique la docencia porque los objetivos de la investigación son generar conocimiento, divulgarlo y formar recursos humanos, así que ya va implícito en mi ejercicio profesional.
¿Qué pienso y siento de ser profesor? Pienso que ser maestro es muy bonito pero a la vez una gran responsabilidad y por ello, todas la personas que están frente a un grupo de alumnos debe cumplir adecuadamente su función docente, no se vale echar a perder estudiantes. Ojalá todos pudieran sentir la satisfacción de ser maestros y disfrutar impartir su clase como yo. Me siento contenta cada vez que acabo una clase.
¿Qué ha significado ser docente en educación media superior? Para mí, ser docente en el nivel medio superior ha sido una experiencia diferente al nivel superior porque la edad de los alumnos de bachillerato refleja una vitalidad grandiosa, la ingenuidad y la transición de jóvenes a adultos. La actividad docente en este nivel significa para mí una oportunidad muy grande de educar, de formar, de corregir, de compartir, de actualizar; de contribuir con una educación de calidad que tanta falta les hace a los alumnos adolescentes, de interactuar con algunos padres que aún están cerca de sus hijos y se preocupan por ellos; de orientar inquietudes; de aprender de ellos esa alegría de vivir y de comprender a aquellos que una etapa difícil les toque vivir. Aunque esta labor no represente la principal fuente de mis ingresos, la cumplo con responsabilidad, con gusto y con la satisfacción de que le estoy aportando algo a la sociedad, es decir, que le estoy devolviendo algo de lo que indirectamente me apoyó cuando yo estudie.
¿Qué motivos de satisfacción tengo? Pues que en los alumnos convivan conmigo con respeto, que logren aceptar su errores, que tengan la confianza de hacerme alguna observación como docente, que cumplan las instrucciones que pido, que me recomienden como maestra.
¿Qué motivos de insatisfacción reconozco? Que haya alumnos, aunque escasos, que no están motivados para echarle ganas a la escuela. Aún después de hablar con ellos y motivarlos, hay cosas que escapan de mi desempeño como docente, soy incapaz de cambiar su historia personal, por ello es que los alcances y limitaciones como docente pueden generar insatisfacciones ocasionales.

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